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EL POEMA DE LA SEMANA: Un rincón para la poesía

GONZALO ROJAS (Premio Cervantes 2003)

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿ La mujer con su hondura, sus rosas,
 sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

 

 

 

   

Del libro “Antología personal” publicado por Visor.

1 comentario

José Siles Artés -

¿No será, se pregunta Gonzalo Rojas que en el éxtasis del amor no hay mujer ni hombre, sino un solo cuerpo, el de Dios,
"repartido en estrellas de hermosura, en partículas
fugaces
de eternidad visible?"

Son raras notas musicales que nos transportan, que nos hacen ver ámbitos y luces previamente sospechados, clarividencia del gran poema. El poeta ha dicho lo que seguramente hemos sentido, pero nunca sabido expresar.